Mi nombre es Evangelina Romero soy la fundadora del refugio por la vida, después de presentarme les contaré un poco mi historia en relación con los cuatros patitas.
Siempre los amé de toda mi existencia, pero hace 10 años mi vida cambio cuando me fui, a vivir a Bella Vista (San Miguel, Bs. As.), después de haberlo hecho durante casi toda mi vida de adulta en Capital Federal.
Primero el asombro, después la angustia, el dolor y la desesperación se instaló en mi vida al ver  la crueldad y la indiferencia de tantos humanos abandonando a pobres seres indefensos (yo los llamo niños eternos) porque nunca podrán valerse por sí mismos.
Empecé a levantar los más heridos y maltrechos (por el hambre, sarna, y más de una patada) diciéndome los voy a cuidar para que mueran dignamente, y que ironía de esos no se me murió ninguno. Llegué a tener 17 perros en Bella Vista en una quinta, y ahí comenzaron mis problemas. Hice un comedor en la calle para los que no podía recoger. Las quejas de los vecinos, las denuncias ante la municipalidad de San Miguel y las amenazas de envenenamientos, me llevaron a decidir que tenía que mudarme a una zona más rural. Días y días buscando un lugar, encontré un espacio en La Reja (moreno, bs.as.) era amplio solitario y estaba dentro de mi mal tratado presupuesto, me instalé con mis cuatro patitas entre perros y gatos ya eran 35. Fui acondicionando el lugar, haciendo separaciones y cerrando el predio, mis amores y yo estábamos muy felices.
Pero las historias felices de los animales no forman parte de la vida cotidiana, los seres humanos todavía  no están capacitados para comprender que ellos al igual que nosotros sienten hambre, dolor  y miedo.
La tranquilidad se terminó un día cualquiera, cuando a la vecina del al lado se les ocurrió que mis perros hacían ruido y que los gatos que estaban al otro extremo le iban a contagiar de toxoplasmosis a sus hijos. Comenzó una persecución que duró tres años, durante ese tiempo fui hasta golpeada por esa persona que pretendía que la municipalidad de Moreno me sacaran y sacrificaran los animales, debo decir también que encontré personas que me ayudaron tanto económicamente, oralmente y jurídicamente.
Agradezco al Dr. Russo Jefe del Departamento de Zoonosis de la Municipalidad de Moreno que paso los mejores informes del estado de mis animales y me aconsejó que los protegiera jurídicamente.
En el transcurso de esta situación conozco a Lucia Valenti, que es la madre legal de ACE por la Vida, y  junto con su prima María Angélica arman los estatutos y realizan todos los trámites hasta lograr la personería jurídica.
Después de cumplir con los requisitos legales que demandó la formación de la asociación, confeccioné una gacetilla sobre la vida de la fauna urbana y salgo a venderla en diferentes centros comerciales acompañada de 4 o 5 perritos rescatados del abandono y maltrato, junto un dinero y logro un lugar en donde nos mudamos nuevamente. La gente me conoce de estar parada en la calle con mis perritos. Han pasado 10 años hoy tengo 110 perros y 60 gatos que forman parte la población residente en el refugio, hemos castrado más de 100 perras en el barrio y damos de comer a mas de 30 perros en el vecindario de gente muy humilde.
Hace 2 años comencé con problemas de la columna que me impiden desplazarme demasiado y hace un mes me diagnosticaron que tengo glaucoma en estado avanzado.
Estos problemas de salud me dificultan para salir a buscar recursos a la calle como lo hacía antes.

Me acompañan en esta cruzada de amor un viejo amigo, Rodolfo Velásquez que es el tesorero y aporta parte de su jubilación, Susana Romero mi hermana que vive en el refugio, cuidando con dedicación a los animalitos, Ana María Agnese la secretaria que todos los meses realiza su gran aporte para el refugio, Teresa Ortega, hermana del alma que sin su apoyo cuantas veces habría claudicado, Myrta Barvie que siempre está alerta para saber que necesitamos. Y no me olvido de Beatriz que desde su anonimato, ha hecho tanto por el refugio.

 

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